
Dr. José Luis García Navarro
Escoliosis Pediátrica: diagnóstico y tratamiento especializado en niños y adolescentes
Atención especializada, seguimiento, corsé, cirugía y segunda opinión médica.

El Dr. José Luis García Navarro es especialista en cirugía de columna vertebral, con enfoque en escoliosis pediátrica y deformidades vertebrales. Su atención se basa en una visión integral: entender la curva, el crecimiento, el equilibrio del cuerpo y el impacto emocional que puede tener el diagnóstico en el niño o adolescente.
Introducción
La escoliosis pediátrica es una condición de la columna vertebral que puede generar mucha preocupación en los padres. Ver que un hombro está más alto, que la cintura se ve diferente o que la espalda del niño parece inclinarse hacia un lado puede despertar miedo, dudas e incertidumbre.
a buena noticia es que no todas las escoliosis son graves y no todas requieren cirugía. Muchas pueden vigilarse, algunas se tratan con corsé y solo un grupo específico necesita tratamiento quirúrgico.
El punto más importante es hacer una valoración oportuna. Cuando la escoliosis se detecta a tiempo, es posible tomar mejores decisiones, vigilar el crecimiento y evitar que una curva avance sin control.
¿Qué es la escoliosis pediátrica?
La escoliosis pediátrica es una desviación anormal de la columna que aparece durante la infancia o adolescencia. Aunque comúnmente se piensa que la columna simplemente se “va de lado”, en realidad la escoliosis es una deformidad tridimensional.
Esto significa que la columna puede:
- Inclinarse hacia un lado.
- Rotar sobre sí misma.
Cambiar la forma de la espalda. - Alterar el equilibrio del tronco.
- Producir una prominencia en las costillas o en la región lumbar.
Por eso, una escoliosis no debe analizarse únicamente por “cuántos grados tiene”.
También importa la edad del paciente, cuánto le falta por crecer, qué tipo de curva tiene, si está progresando, cómo se ve el tronco y si existe algún problema neurológico, muscular o congénito asociado.
La escoliosis puede aparecer a diferentes edades:
¿A qué edad puede aparecer?
Escoliosis infantil
Se presenta en niños pequeños, generalmente antes de los 3 años.
Escoliosis juvenil
Aparece entre los 4 y 10 años.
Escoliosis del adolescente
Es la más frecuente y aparece generalmente entre los 10 años y el final del crecimiento.
Escoliosis de inicio temprano
Es aquella que se diagnostica antes de los 10 años. Requiere especial atención porque la columna, el tórax y los pulmones aún están creciendo.
¿Cuáles son los tipos de escoliosis pediátrica?
Escoliosis idiopática del adolescente
Es la forma más común. Se llama idiopática porque no existe una causa única identificada. No se debe a malas posturas, mochilas pesadas ni falta de ejercicio.
Escoliosis congénita
Se debe a alteraciones en la formación de las vértebras desde el nacimiento. Puede deberse a hemivértebras, barras óseas o vértebras que no se separaron correctamente.
Escoliosis neuromuscular
Aparece en niños con enfermedades neurológicas o musculares, como parálisis cerebral, distrofias musculares, espina bífida u otros trastornos.
Escoliosis sindromática
Se asocia a síndromes genéticos o enfermedades del tejido conectivo, como neurofibromatosis, síndrome de Marfan, Ehlers-Danlos u otras condiciones.
Escoliosis secundaria
Puede estar relacionada con tumores, infecciones, lesiones neurológicas, diferencia en la longitud de las piernas u otras enfermedades.
Señales de alerta para padres
La escoliosis muchas veces no duele. Por eso puede pasar desapercibida durante meses o años. Los padres suelen detectarla al ver cambios en la postura, en la ropa o durante el baño.
Algunas señales son:
- Un hombro más alto que el otro.
- Una escápula más salida.
- Cintura desigual.
- Una cadera aparentemente más alta.
- Tronco inclinado hacia un lado.
- Costillas prominentes al inclinarse hacia adelante.
- Ropa que se ve chueca.
- Diferencia en la forma de caminar.
- Espalda con apariencia asimétrica.
Una prueba sencilla en casa es pedirle al niño que se incline hacia adelante con los brazos relajados. Si se observa una prominencia en un lado de las costillas o de la espalda baja, es recomendable acudir a valoración.
¿La escoliosis causa dolor?
En muchos niños y adolescentes, la escoliosis no causa dolor importante. Esto puede confundir a los padres, porque el niño se siente bien y aun así puede tener una curva significativa.
Sin embargo, algunos pacientes pueden presentar:
- Dolor muscular.
- Cansancio en la espalda.
- Molestia al estar sentados mucho tiempo.
- Dolor después de actividad física.
- Incomodidad estética.
- Preocupación emocional por la apariencia corporal.
El dolor intenso, nocturno, progresivo o acompañado de debilidad, hormigueo, pérdida de fuerza o alteraciones para caminar debe estudiarse con mayor cuidado.
¿La mochila causa escoliosis?
No. Las mochilas pesadas pueden causar dolor muscular o mala postura temporal, pero no son la causa de una escoliosis estructural verdadera.
Tampoco la causan:
- Dormir de lado.
- Sentarse chueco.
- Usar celular.
- Cargar la mochila de un solo lado.
- Falta de natación.
- Mala postura frente a la computadora.
Estos hábitos pueden afectar la postura o provocar molestias, pero la escoliosis estructural tiene un comportamiento diferente.
¿Cómo se diagnostica la escoliosis pediátrica?
El diagnóstico debe ser completo y ordenado.
Historia clínica
Se revisan antecedentes familiares, edad, crecimiento, inicio de menstruación en niñas, síntomas, actividad física, enfermedades asociadas y tratamientos previos.
Exploración física
Se evalúan hombros, escápulas, cintura, pelvis, longitud de piernas, balance del tronco, movilidad, fuerza, sensibilidad y reflejos.
Test de Adams
El paciente se inclina hacia adelante. Si existe rotación vertebral, puede observarse una giba costal o lumbar.
Radiografía panorámica de columna
Es el estudio principal para medir la curva, identificar el patrón y determinar el tratamiento.
Medición del ángulo de Cobb
Es la medición radiográfica que permite cuantificar la magnitud de la curva.
Resonancia magnética
No todos los pacientes la necesitan. Se solicita cuando hay datos atípicos, dolor importante, síntomas neurológicos, curvas inusuales, inicio temprano o sospecha de alteraciones dentro del canal medular.
¿Qué significa el ángulo de Cobb?
El ángulo de Cobb es la forma más utilizada para medir la escoliosis en una radiografía.
De manera general:
- Menos de 10 grados: asimetría, no escoliosis estructural.
- 10 a 20 grados: escoliosis leve.
- 20 a 40 grados: escoliosis moderada.
- Más de 40 a 50 grados: escoliosis severa o de alto riesgo, dependiendo de edad y crecimiento.
Pero el número no lo es todo. Una curva de 30 grados en una niña de 10 años con mucho crecimiento restante no significa lo mismo que una curva de 30 grados en una adolescente que ya terminó su crecimiento.
¿Qué factores aumentan el riesgo de progresión?
Una escoliosis tiene más riesgo de avanzar cuando:
- El paciente es muy joven.
- Falta mucho crecimiento.
- La curva ya es moderada o severa.
- La curva ha aumentado en controles previos.
- Existe madurez esquelética baja.
- Hay antecedentes familiares.
- Se trata de ciertos patrones de curva.
- Hay enfermedades neuromusculares, congénitas o sindromáticas.
El tratamiento depende principalmente de:
Tratamiento de la escoliosis pediátrica
Observación
La observación se indica en curvas leves o en pacientes con bajo riesgo de progresión. Observar no significa ignorar. Significa llevar un seguimiento médico con exploración física y radiografías cuando sea necesario. El objetivo es detectar si la curva permanece estable o si empieza a aumentar.
Ejercicio y fisioterapia
El ejercicio puede ayudar a mejorar fuerza, postura, movilidad, dolor y conciencia corporal. En algunos casos pueden utilizarse ejercicios específicos para escoliosis. Sin embargo, es importante ser claros: los ejercicios no siempre detienen una curva con alto riesgo de progresión. La fisioterapia puede ser una herramienta complementaria, pero no sustituye la vigilancia médica ni el corsé cuando está indicado.
Corsé para escoliosis
El corsé se indica principalmente en pacientes que todavía están creciendo y tienen curvas moderadas con riesgo de progresión.
El objetivo del corsé no es “desaparecer” la escoliosis, sino evitar que avance hasta un punto en el que se requiera cirugía.
Para que funcione, el corsé debe:
- Estar bien indicado.
- Estar bien fabricado.
- Ajustarse al tipo de curva.
- Revisarse periódicamente.
- Usarse las horas recomendadas.
- Acompañarse de seguimiento médico.
El apoyo familiar es fundamental. El corsé puede ser emocionalmente difícil para un adolescente. Por eso, además del tratamiento físico, debe existir comunicación, paciencia y acompañamiento.
Cirugía de escoliosis
La cirugía se considera cuando la curva es severa, progresiva o con alto riesgo de continuar empeorando.
El objetivo de la cirugía es:
- Detener la progresión.
- Corregir la deformidad.
- Mejorar el balance del tronco.
- Evitar deformidad severa en la vida adulta.
- Proteger la función neurológica.
- Lograr una columna estable.
La cirugía moderna de escoliosis utiliza implantes como tornillos pediculares, barras y técnicas de corrección tridimensional.
Enfoque del Dr. José Luis García Navarro

La atención de escoliosis pediátrica se basa en:
- Diagnóstico preciso.
- Explicación clara para padres y pacientes.
- Medición adecuada de la curva.
- Evaluación del crecimiento.
- Valoración del balance corporal.
- Seguimiento ordenado.
- Tratamiento conservador cuando es posible.
- Cirugía solo cuando está indicada.
- Acompañamiento humano durante todo el proceso.
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